La alimentación emocional es cuando uno come para sentirse mejor emocional y mentalmente, en lugar de satisfacer el hambre física. Y aunque muchos de nosotros recurrimos a este método de consuelo en algún punto de nuestras vidas, recurrir a este tipo de patrón alimenticio resulta, en la mayoría de los casos, en aumento de peso, pérdida de peso y hasta malnutrición, pues en ocasiones, cuando una persona está muy estresada o triste, puede dejar de comer por completo y llegar a padecer de algún trastorno alimenticio, cómo ya lo comentamos.
La mayoría de las veces recurrimos a la alimentación emocional de manera inconsciente. Y esto, obviamente puede sabotear nuestras intenciones tanto de perder peso cómo de mantenernos saludables. Aun cuando recurrir a los alimentos en busca de consuelo nos brinda cierta satisfacción, por lo regular, esta es solo temporal, ya que casi inmediatamente después de haber comido, nos sentimos culpables, malas personas, perdedores, etc. y pues tarde o temprano este patrón daña nuestra autoestima, al igual que nuestra salud.

La buena noticia es que, si es usted propenso o propensa a comer emocionalmente, existen medidas que puede adoptar para recuperar el control de sus hábitos alimenticios y volver a encaminar sus objetivos de pérdida de peso o de mantenerte saludable.

Para ayudar a evitar la alimentación emocional, prueba estos consejos:
Lleve un diario de comidas. Anote lo que comes, cuánto come, cuándo come, cómo se siente cuando come y cuánta hambre tiene. Con el tiempo, descubrirá patrones que le revelarán la conexión entre su estado de ánimo y la comida.

Controle el estrés. Si el estrés contribuye a la alimentación emocional, en su caso, incorpore técnicas de control del estrés, como el yoga, la meditación o la respiración profunda, o caminar, o la oración.

Tenga una plática profunda consigo mismo/ misma sobre la verdadera razón por la cual desea comer algo. ¿Es su hambre física o emocional? Si comió hace solo unas horas y el estómago no le hace ruido, es probable que no tenga hambre. Dele tiempo al antojo hasta que pase o tome agua o coma algo saludable cómo una fruta.

Busque apoyo. Se es más propenso a caer en la alimentación emocional si se carece de una buena red de apoyo. Apóyese en su familia y amigos o considere unirse a un grupo de apoyo.

Luche contra el aburrimiento. En lugar de comer bocadillos cuando no tiene hambre, opte por distraerse haciendo alguna actividad saludable.

Elimine la tentación. No guarde alimentos reconfortantes y tentadores en su casa. Y si se siente enojado o triste, posponga la ida al supermercado hasta que sus emociones hayan vuelto a la normalidad.

No se prive. En el esfuerzo por perder peso, es posible que limite demasiado las calorías, que coma los mismos alimentos una y otra vez y que se prohíban los gustos. Esto puede hacer que aumenten sus antojos de comida, especialmente como respuesta a las emociones. Coma cantidades sustanciosas de alimentos saludables.